Yonquis, putas y marcas

» Cada vez abro Facebook para vomitar mierda pseudo-intelectual sobre mi muro, me encuentro con que una marca quiere ser mi amiga. ¡Una marca! Joder, no puedo ser amigo de una marca, al igual que no puedo ser amigo de mi camello.

Con mi camello tengo una relación cordial, y hasta me parece un tío majete, pero hasta ahí: Los dos sabemos lo que buscamos el uno del otro.

Mi camello nunca se va a preocupar por si la mierda que me vende un fin de semana tiene demasiado corte y voy a sangrar por la nariz, o si estoy tirando mi vida por el retrete por culpa de su basura adulterada. Lo único que le importa es que le compre, y compre. Cuanto más, mejor.

Porque, es de lo que se trata, ¿no?, de vender. ¿O a qué coño estamos jugando?

¿Marcas amigas? ¡A la mierda! Prefiero a mi camello. Por lo menos él siempre viene de cara.»

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