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  • ¿Me das tu boligrafo para escribir poesía?

    ¿Me das tu boligrafo para escribir poesía?

    Llovía. Miraba absorto cómo caía la lluvia a través de la ventana, desde mi banqueta, junto a la barra de ese bar. Intentaba unir palabras imposibles mientras tomaba un café. Mi pequeña batalla sintáctica hacía que me abstrajera de todo cuanto me rodeaba.

    Alguien abrió la puerta. El repentino frío en mi nuca hizo que me volviese hacia ella con curiosidad. Era una mujer mayor, aunque no mucho, y pequeña, aunque no demasiado. No aparentaba en absoluto lo que estaba a punto de suceder en aquel lugar.

    La mujer se acercó a un grupo de tres personas que tomaban cerveza, entre risas, en la mesa que había junto a la puerta. Les pidió, por favor, si le podían dar algo de dinero para comer.

    De repente, el ambiente en aquel bar se tornó tenso, incómodo. Los camareros se miraron entre ellos atónitos mientras, aquella pequeña mujer, se dirigía a la segunda mesa. Vestía ropa oscura, nada llamativa. Hasta podría decirse que iba bien arreglada. De no ser por su voz desgarrada por el invierno y su mirada perdida, nadie podría adivinar que aquella mujer vivía en la más absoluta pobreza.

    Enseguida noté que su mirada se fijó en mi. Sabía que yo era la siguiente persona de aquel bar a la que le iba a pedir una voluntad para poder comer. Me giré con intención de rebuscar en mi bolsillo algo que poder darle a aquella pobre mujer. Ella se paró delante de mi, y nuestras miradas se encntraron, por un instante, en medio de aquel ambiente enrarecido. Se acercó a mi lentamente, y sin yo esperarlo, ella inclinó su cabeza y se fijó en el bolígrafo que llevaba en mi mano, el de las palabras imposibles.

    –       ¿Me das tu bolígrafo para escribir poesía?

    Mi alma se rasgó en aquel instante. La sangre se me heló. Mi corazón se detuvo. No podía creer lo que aquella pequeña señora de mirada dispersa me acababa de decir.

    Intenté reponerme, y coger fuerzas para poder contestarle. Con la voz entrecortada le dije.

    –       Te lo doy sólo si me prometes que vas a escribir con él la poesía más preciosa que hayas escrito nunca.

    Ella sonrió. Se le iluminó la cara, y por un instante, su mirada perdida se centró en algo. Me estaba mirando a mi.

    –       También escribo canciones.

    En ese momento, un enorme nudo se ató fuertemente dentro de mi estómago. Intenté tragar saliva pero me fue imposible. Cogí mi bolígrafo, lo cerré, la miré a los ojos y se lo dí. Una pequeña lagrima, que recorrió furtivamente mi mejilla, delató la intensidad de lo que aquella pequeña mujer me acababa de hacer vivir.

    Sin mediar palabra, la mujercita se fue con mi bolígrafo en la mano. Salió del bar, y desapareció en medio la lluvia.

    Me levanté apresurado de la banqueta y fui corriendo al baño. No podía soportar aquello. Un universo de sentimientos encontrados se desataron en mi estómago. Rabia, impotencia, tristeza, pero a la vez, alegría, esperanza, felicidad… Una vez dentro me apoyé con las dos manos en el lavabo, me miré a mi mismo a los ojos a través del espejo, y rompí a llorar.

    La vida muchas veces nos parece una puta mierda, y puede que lo sea. Vivimos en ciudades que son cementerios de sueños y de esperanzas. En una sociedad que se nutre de seres humanos para existir en lugar de servir para que ellos se nutran.

    Pero en medio de toda esa basura putrefacta que nos rodea ha sido capaz de crecer una flor, y esa flor me ha hecho creer que la belleza todavía existe. Que el Ser Humano merece la pena, y que, entre los despojos y los cadáveres que esta sociedad antropófaga va dejando a su paso, existe la poesía.

  • Y mejor, ¿por qué no te callas?

    Y mejor, ¿por qué no te callas?

    Cuántas veces nos habrá pasado encontrarnos diez, quince o veinte veces el mismo contenido repetido en diferentes blogs. Y no hablo ahora de una cuestión de creación de contenidos, que ése es otro tema, sino de la democratización de las fuentes.

    Antes, siempre había publicaciones que tenían acceso a fuentes “privilegiadas” que permitían tener una exclusividad casi monopólica a la hora de compartir, u opinar, sobre contenidos siempre novedosos y sorprendentes.

    Ahora, conseguir la exclusividad sobre un contenido nuevo, se ha convertido en una mera carrera contrarreloj de ser más rápido que el otro a la hora de compartir.

    Campañas de publicidad, marketing, diseño, fotografía, proyectos artísticos… da igual; el recorrido de estos contenidos en la red, si son buenos, es tan rápido que casi da vértigo.

    Evidentemente, con ello se ha conseguido que el contenido compartido tenga muchísima mas relevancia que el blog donde es publicado, perdiendo éste la capacidad de posicionamiento que antes le daban.

    A todos nos han contado que, si quieres destacar en un sector, en mi caso el de la comunicación publicitaria, tienes que crear un blog y hablar, compartir noticias y artículos relacionados con él. Así te convertirás en un referente al que todos acudirán cuando se toque tu tema. ¿Os suena?

    Claro que, de tanto repetir el mismo mantra una y otra vez, lo único que hemos conseguido es que estemos demasiada gente haciendo lo mismo, hablando de lo mismo, y compartiendo exactamente lo mismo. Vamos, que no aportamos nada nuevo bajo el sol, y solo hacemos un molesto zumbido mientras damos vueltas, una y otra vez, sobre la misma mierda.

    ¿Puede este acceso ilimitado, que cualquier usuario tiene al universo de contenidos, hacer del secuestro de novedades una práctica ya obsoleta e incluso molesta?

    Todo esto me ha llevado a hacer una pequeña reflexión, y ya de paso, a una autocrítica personal:

    Cuando no tienes nada que decir, mejor no digas nada.

    Si no, corremos el riesgo de convertirnos en ese amigo bocazas que todos tenemos, que habla de todo, y todo entiende, que solo quiere que dejes de hablar para seguir él con su regurgitación verborréica.

    Quizá haya que flexibilizar los timmings de publicaciones, quizá haya que pensar más en quienes van a leer lo que publicamos y no en nuestro ombligo, y quizá también, haya que redescubrir el valor del silencio en la comunicación.

    El silencio, bien utilizado, comunica. Y mucho.

     

    Foto WickedNox

  • Diesel te dice cuanto queda de vida

    Diesel te dice cuanto queda de vida

    Entrar a dar una vuelta por la página de Crispin Porter + Bogusky es como ir a la Fnac a pasar la tarde: siempre encuentras algo interesante, y nunca te vas con las manos vacías.

    En este caso me llevo, y sin pasar por caja, la última campaña interactiva de CP + B para Diesel, con la que puedes calcular el tiempo que te queda de vida.

    Diesel_1

    Bajo el concepto «Time to Be Brave», Diesel ha creado la página Day´s to Live en la que, después de registrarte desde Facebook, se te realiza un cuestionario con preguntas lapidarias, como: «¿A qué edad perdiste la virginidad?», «¿Eres un mentiroso?», «¿Tomas drogas?». Una vez realizado el cuestionario, la web hace una estimación del tiempo que te queda sobre la faz de la tierra, y te invita a vivir cada día que te queda de forma valiente.

    Además, entre pregunta y pregunta, y sin tener relación alguna con éstas, la página te muestra diferentes productos de la marca a lo largo de todo el cuestionario, así, como el que no quiere la cosa.

    Sin duda una gran idea, muy afín a su target, con la que reforzar comunidad en torno a sus valores y filosofía de marca.

     

     

  • IKEA, Living Together

    IKEA, Living Together

    Ya que es es viernes, y como estos se caracterizan por esa tranquilidad que sólo aquellos que asisten a una gala de entrega de premios sabiendo que han ganado poseen, vamos a ver esta preciosidad de pieza por el mero hecho de regodearnos con ella.

    «Living Together», de Mother London para IKEA. Sobran las palabras…

    http://youtu.be/JxyXKAFFlTU

  • ¿Son las Crisis de Reputación On Line los padres?

    ¿Son las Crisis de Reputación On Line los padres?

    Son las Crisis de Reputación On Line un peligro real, o símplemente son una especie de nuevo Efecto 2000 creado por quienes venden ese tipo de servicio. (Quiero dejar claro que en este post me refiero única y exclusivamente a las Crisis que se originan en el entorno On Line.)

    Esta es una cuestión a la que llevo dándole muchas vueltas, y vueltas, desde hace tiempo, y, la verdad es que, contra más casos conozco, más escéptico me vuelvo sobre la importancia que este tipo de Crisis pueden llegar a tener.

    La razón de mi duda parte precisamente de las grandes, y sonadas, Crisis de Reputación On Line que han sucedido y que todos conocemos. Lo que quiero plantear con esto es, ¿han sido estas Crisis un modelo a repetir, y con ello se ha generado un patrón a utilizar por el usuario? ¿O simplemente han sido excepciones que confirman la regla? ¿Son las Crisis de Reputación On Line otro hijo bastardo del Social Media fruto de nuestra propia endogamia?

    Cuando hablo de regla en este caso, no me refiero al uso que los usuarios hacen de los diferentes canales y plataformas sociales desde un punto de vista tecnológico. Hablo del comportamiento que estos tiene dentro de un entorno social y cultural determinado. Al fin y al cabo, las Redes Sociales no son, sino un reflejo de la Sociedad Actual.

    Así que por una parte tenemos al usuario: que aparte de ser usuario, es un individuo perteneciente a un “sociedad de individuos”, que busca la realización a través de la autenticidad que le otorga su “individualidad”, y que espera un reconocimiento social por ella.

    En segundo lugar tenemos los medios sociales, los cuales le han impreso tal velocidad a la capacidad de asimilación de información por parte del usuario, que han creado una verdadera Economía de la Expectación, que devora ferozmente novedades y deshecha rápidamente lo ya fagocitado. Además, esta saturación de información, o infoxicación, hace que sea muy dificil la retención, análisis y posterior obtención de conclusiones sobre cualquier tema, dejando complacientemente en manos de la opinión general la postulación sobre cualquier asunto (efecto Crutchfield)

    Por último está la novedad. Cuando Rosa Parks decidió no cederle su sitio en el autobús público a un blanco e irse al fondo del autobús, automáticamente se comvirtió en un icono del Movimiento por los Derechos Civiles en EEUU. Conforme más y más negros se negaron a ceder su sitio a los blancos, cada vez tuvo menos repercusión mediática al irse normalizando esa situación.

    Con las Crisis de Reputación On Line ha pasado lo mismo. Ahora que el usuario conoce su poder en internet sobre las Marcas, no duda en utilizarlo, incluso de forma despota y arbitraria, si con ello puede obtener algún beneficio. Y cuando digo usuario, digo también minorías radicales, grupos de presión, etc. con intereses particulares. ¿Cómo saber si detrás de una Crisis de Reputación On Line hay una causa legítima, y no burdo intento de manipulación por parte de alguien?

    Con todo ello, las Crisis, quejas, los “os vais a enterar, por que tengo dosmil seguidores en Twitter” y demás escarnios públicos en redes sociales, se han ido convirtiendo en parte del paisaje 2.0, y ya no resultan rerlevantes para el usuario medio.

    Algunas marcas, para nuestra desgracia, ya se han dado cuenta de que lo que ahora nos cabrea, pasado mañana se nos ha pasado por que hay otra cosa distinta que capta nuestra atención. Es por ello que Telefónica no ha tenido miramientos a la hora de contratar a Rodrigo Rato como consejero, o el hecho de que Ryanair siga operando de la misma manera.