Categoría: Opinión

  • El Egosumer

    El Egosumer

    Ser consumidor no es mas que una faceta de las múltiples que tiene una persona. Cuando analizamos a las personas agrupándolas según su perfil como consumidor, obviamos otros aspectos importantes que, a mi parecer, deberían tenerse en cuenta, como la enorme adaptabilidad que tiene el ser humano. Con ello simplemente quiero ilustrar la adaptación que ha hecho el usuario de la web 2.0, haciéndola virtualmente suya.

    La web 2.0 es por definición del usuario. En la web 2.0 ha encontrado el usuario un lugar donde no es necesario ser profesional, o erudito en nada, para poder opinar sobre algo. De hecho, en la web 2.0 existe el meta-valor de que nadie tiene que ser experto en nada, ya que en la propia red se encuentra todo el conocimiento. Este culto al aficionado, al no profesional, a que cualquiera puede opinar, no es mas que pura autocomplacencia y masturbación intelectual. Esta recuperación del ser, del yo, del hedonismo por encima de la propia necesidad de consumir por status, ha creado lo que algunos ya denominan como consumidor de tercer tipo, o egosumer.

    El egosumer conoce el valor y el poder que la marca le ha otorgado dentro del marco 2.0, y lo va a utilizar en su beneficio. Es un incansable consumidor de experiencias, de entretenimiento en la red. Lo que ahora le entretiene, mañana le aburre. De la misma manera, es incapaz de establecer vínculos duraderos con las marcas. Es tremendamente infiel a éstas, ya que ha vuelto a valorar el producto, comparando y eligiendo, antes de realizar la acción de compra. Cuando una marca se expone en los Social-Media, el egosumer sabe que puede exigirle algo a cambio por formar parte de su comunidad. Sabe que su afiliación no es gratuita, y le pedirá a la marca algún tipo de beneficio como descuentos, promociones, etc. También ve a las marcas como parte consustancial del sistema económico que nos ha llevado a la crisis, teniendo por ello un cierto recelo hacia ellas.

    En definitiva, el egosumer es un tipo de consumidor que ha perdido completamente la inocencia, que está bien informado, y que conoce el poder que tiene en la red como usuario. La crisis no ha sido más que un acelerador del proceso de adaptación que ha sufrido, pero no ha sido un factor determinante.

    Creo que es interesante valorar estos aspectos, ya que en una conversación entre una marca y un usuario, el riesgo que exponen ambos no está proporcionado. La marca tiene mucho que perder, el usuario no. Hay que definir todavía muchas cosas para que no pierda nunca la marca el control sobre su mensaje, ya que este es un reto al que los Community Managers se enfrentan casi a diario.

  • La Marca líquida

    La Marca líquida

    La sociedad posmoderna de la que formamos parte, ha adquirido una dinámica casi vertiginosa, dentro de la cual, resulta casi imposible a las marcas mantenerse dentro de ella. Una sociedad que, como define el sociólogo Zygmunt Bauman, ha pasado de ser una «sociedad moderna sólida», a una «sociedad posmoderna líquida» en la que la inmediatez, la poca implicación en proyectos a largo plazo, la rápida pérdida de valor, y la desechabilidad son algunas de sus características más importantes. Con el concepto de “líquida”, Bauman atribuye las características de fluidez, dinamismo, adaptabilidad, y rapidez de los fluidos, al comportamiento de la sociedad actual. Partiendo de esta premisa, considero interesante postular, y con ello abrir el debate, acerca de cómo ha de adaptarse la marca a este nuevo entorno líquido, ya que el concepto de marca sólida, rocosa e inamovible de antaño, resulta a día de hoy obsoleta. Por ello una marca a día de hoy tiene que cumplir las siguientes características.

    • La marca ha de ser generadora de experiencias. Ha de procurarle a su consumidor/ usuario experiencias relevantes, bien sea a través de contenidos en la web 2.0, o de acciones de marketing participativo. Ese carácter lúdico que la marca aporta con todo ello, es un factor diferencial para el consumidor/usuario. Por tanto, la marca no sólo ha de creer en el entretenimiento del consumidor/usuario, sino que ha de ser creadora de dicho entretenimiento.
    • La marca ha de ser social. La marca ha de estar implicada con la sociedad, con su entorno,  siendo responsable, sostenible, etc. En definitiva, la marca ha de interesarse por las mismas preocupaciones que tiene el consumidor/usuario.
    • La marca ha de ser dialogante. La marca ha de ser 2.0. Ha de conversar y dialogar con el usuario, pero sin que ello suponga perder el control sobre el mensaje ni de la propia marca. Dicha conversación tiene que ser integrada dentro del propio plan de marketing y de medios de la marca.
    • La marca ha de involucrar y ser participativa. La marca ha de facilitar al usuario/consumidor las herramientas necesarias para que pueda aportar valor, así como contenidos relevantes para esta, y para los demás consumidores/usuarios.
    • La marca ha de ser consistente. Es sin duda la característica más importante de todas. La marca ha de ser consistente y coherente en su mensaje ya que con la cantidad de medios y canales actualmente a su disposición, es muy fácil caer en la atomización del mensaje. Por ello es muy importante que el mensaje sea único, y que siempre vaya dirigido en una única dirección, evitando con ello su dispersión.
  • El lujo recupera su glamour

    El lujo recupera su glamour

    El sector de las marcas de lujo es sin duda uno de los más interesantes desde el punto de vista de la gestión de sus activos intangibles. Durante las últimas semanas se han hecho públicos los datos que indican que, pese a haber sido afectadas por la crisis como todo hijo de vecino, han aumentado hasta un 57% sus ganancias durante el último semestre, con respecto al mismo período del año pasado. Estos datos arrojan a la luz dos hechos relevantes.

    El primero es el consumo consolidado de este tipo de productos en Oriente, muestra de la situación de ventaja con respecto a Occidente en la que se ha posicionado tras la salida de la crisis económica.

    La segunda es que la pérdida de poder adquisitivo por parte de la clase media, y la polarización de los recursos económicos en la sociedad en tiempos de crisis, hace que sea el momento idóneo para que las marcas de lujo refuercen su discurso aspiracional con objeto de consolidar y afianzar su posicionamiento dentro del mercado de lo lujoso y exclusivo.

    En fin… creo que va siendo hora de comprar un gatito chino de la suerte.

  • ¿Revolución 2.0? ¡No gracias!

    ¿Revolución 2.0? ¡No gracias!

    La Historia siempre nos ha enseñado, que las revoluciones como tales, nunca han surtido el efecto que de ellas se esperaba, suponiendo un punto de inflexión traumático para todas las sociedades que han sufrido alguna.

    De hecho, la tendencia natural en las sociedades para asumir cambios importantes, ha sido siempre el hacerlo de forma lenta y segura, introduciendo dichos cambios poco a poco en su día a día.

    Lo mismo pasa con la revolución que de la Web 2.0 se espera. No va a suponer, ni supondrá, un cambio radical en la forma de hacer las cosas de un día para otro, sino que dicho cambio se asimilará poco a poco.

    El Social Media, junto con un sinfín de tecnologías, ideas y evoluciones que de éstas se están produciendo, ha de ser absorbido y adaptado con todo lo que ya existe. De dicha adaptación, coexistencia y convergencia dependerá su éxito y  recorrido.

    No nos tenemos que olvidar que detrás de toda esa revolución de los Medios Sociales, se encuentran personas, a las que no les gusta lo excesivamente novedoso, o lo que suponga un cambio drástico en sus hábitos o modos de vida.

    No se puede hablar de Social Media, si no se integra de una forma natural dentro del conjunto social en cuyo contexto ha de ser utilizado.

    Y es que, ¿hay algo más social, que el uso que hace la gente de algo?

  • Fundamentalismo creativo

    Fundamentalismo creativo

    Vivimos tiempos complejos. Tiempos de cambio. Tiempos en los que la inseguridad y la falta de un modelo que tenga vigencia actualmente, constriñe la capacidad creativa de las agencias. La publicidad es un sector muy sensible al sentimiento de la sociedad en general, y al de la economía en particular. Una sensación de falta de confianza y de incertidumbre frente al futuro, hace que no se parta de la base de la innovación continuada, y de la búsqueda de nuevas maneras creativas de conectar con el target. Dicha inseguridad hace que se mire al pasado en busca de inspiración, volviendo a las fuentes y recreándolas, en lugar de utilizarlas para inventar algo nuevo.

    Prescripciones de personajes famosos, testimoniales, telepromociones y demás fantasmas pertenecientes a una crisis pretérita, vuelven a resurgir de las tinieblas del pasado a través de la ouija de algunas agencias y anunciantes que no quieren arriesgarse. El miedo escénico que se ha apoderado de todos hace que se busquen fórmulas que en su día dieron buenos resultados, pero que a día de hoy ya no resultan tan eficaces. La visión a corto plazo y el miedo a recorrer un camino por el que nadie ha pasado antes, son los principales enemigos de la creatividad. Seamos pioneros, exploradores, colonos de lo nuevo. Devolvamos la creatividad al lugar que le corresponde en la publicidad, y dignifiquemos nuestro trabajo.

    No nos permitamos caer en un “fundamentalismo creativo“.

    http://youtu.be/9c3BmkC2Mys